Control de alcoholemia, ¿qué ocurre si doy positivo?

“Dar positivo en un control de alcoholemia puede ser constitutivo de un delito, castigado con pena de tres a seis meses de cárcel, multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad (de 31 a 90 días), además de la retirada del permiso de conducción de 1 a 4 años”.

En cualquier caso, la cuantía de estas sanciones dependerá de la tasa de alcohol encontrada en la sangre. Si es igual o superior a 0,60 mililitros de alcohol por litro de aire espirado se considera delito, por lo que es susceptible de cárcel (actualmente, hay más de 900 personas encarceladas en España por delitos de tráfico, aunque la mayoría son reincidentes). En el caso de que el control de alcoholemia no supere el porcentaje indicado, pero sea superior a 0,25 ml/litro de aire espirado, se considerará infracción administrativa, castigada con una multa de hasta 500 euros y pérdida de seis puntos en el carné de conducir.

La multa siempre es recurrible, pero si se toma esta decisión el multado no podrá aprovecharse del abono de reducción del 50% del importe de la sanción del control de alcoholemia.

Si no ha bebido alcohol…

Si usted ha dado positivo en un control alcoholemia y está seguro de que no bebió nada, estaríamos ante un caso de falso positivo, puede que debido a un fallo del alcoholímetro. Bajo este supuesto, usted tiene derecho a hacerse una segunda prueba. Si en esta también da positivo, existe la opción de solicitar una análisis clínico de sangre u orina. La prueba definitiva de su inocencia. Si al final, esta prueba también diera negativo, se le anularía la sanción y la Jefatura de Tráfico correría con los gastos del laboratorio de este segundo control de alcoholemia.

En general, cuando el alcoholímetro marca más de 0,60 hay poco que hacer, pero sí que existen procedimientos para atenuar la carga de la multa. Por ejemplo, si se trataba de un control preventivo y no ha habido un accidente de tráfico de por medio, la sanción se puede tramitar de tal forma que se quede en el importe mínimo (unos 500 euros).

De todos modos, mi principal consejo es que bajo ninguna circunstancia se le ocurra coger el volante después de haber bebido. No solo está poniendo en riesgo su vida, también la de los demás”.

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